El uso desmesurado de los diversos dispositivos electrónicos a nuestro alcance ha hecho proliferar una gran cantidad de patologías que pueden llegar a afectar la calidad de vida de las personas.
Raro es el hogar en el que no convivan smartphones, tablets y ordenadores. Y más raro todavía es que se haga un uso comedido de todos ellos. La irrupción de las nuevas tecnologías, y su continua actualización, ha supuesto un gran avance y una revolución en muchos ámbitos de la vida pero, parafraseando al genio Stan Lee, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y es ahí donde radica el problema: el uso que hacemos de los dispositivos electrónicos y digitales es tal que ya afectan a nuestra salud de formas impensables hace unos años.
Sin entrar en el grave problema que supone la adicción y las secuelas psicológicas e incluso físicas, como problemas de vista, fruto del uso desproporcionado de los diferentes aparatos, existe una serie de afecciones de tipo neuro-músculo-esqueléticas que ha incrementado exponencialmente la visita a las consultas de traumatología para tratar las denominadas lesiones tecnológicas como tendinitis De Quervain del dedo pulgar, el síndrome del túnel carpiano y la epicondilitis o codo de tenis, entre otras.
«Estas patologías tienen su origen en la repetición de los mismos movimientos de nuestras manos y dedos durante largos periodos de tiempo lo que provoca una inflamación en los tendones y nervios. Comienzan manifestándose por un constante hormigueo en las manos, sobre todo por las noches, acompañado por dolor muscular en el miembro superior», explica el doctor Alfonso Cort, traumatólogo de los hospitales Quirónsalud Alicante y Torrevieja.
Pero no solo las articulaciones de manos y brazos se ven afectadas, el cuello y la espalda también se resienten debido a la posición que adoptamos, tanto de pie como sentados, mientras estamos utilizando estos dispositivos electrónicos.
“La lesión más habitual es la cervicalgia, cuya manifestación comienza con dolor, tensión y sobrecarga en la zona de hombros y cuello, provocada por la sobrecarga muscular de un uso continuado del móvil por la posición de flexión de nuestra cabeza durante largos periodos de tiempo”, añade el doctor Felipe Garibo, especialista de la Unidad de Columna del servicio de traumatología del Hospital Quirónsalud Valencia.